Así funcionan las empresas quebradas del Transantiago

Cecilia Rivera

Viernes 08 de julio de 2016

Dos de las siete empresas que operan los buses del Transantiago, y que abarcan varias de las principales avenidas de la Región Metropolitana, enfrentan serios problemas financieros.

Subus Chile S.A, a cargo de los recorridos G y 200, se acogió a la ley de reorganización y liquidación de empresas para ordenar sus finanzas. E Inversiones Alsacia S.A, responsable de los servicios 100, anunció que no podría cumplir con los pagos a sus proveedores en el extranjero.

Si bien la legislación actual permite que el Ministerio de Transportes intervenga a las operadoras en crisis y así continuar con los servicios mediante la inyección de dinero o la reasignación de los recorridos a otras empresas, hasta ahora el gobierno no ha ejecutado acción alguna.

Para conocer cómo afecta la crisis de estas empresas a sus pasajeros y trabajadores, La Hora se subió a los servicios de Subus 201, 203, 205, 223, 205, 210v, 226 y 229, además de los recorridos de Alsacia 102, 103, 104, 106, 107 y 108.

Desde el punto de vista logístico y técnico pudimos comprobar que ambas operadoras enfrentan dos problemas centrales: el deterioro de los buses y la baja frecuencia de los recorridos.

Usuarios

El deterioro es particularmente evidente en los servicios 200, varios de cuyos buses no tienen extintores, presentan una o más puertas en mal estado, ventanas que no cierran completamente, ausencia de espejos en las bajadas y fuelles con rasgaduras o despegados, entre otros.

Respecto a la frecuencia, los tiempos de espera para los usuarios oscilan entre los cinco y los quince minutos y depende del recorrido en particular.

“Las micros están muy viejas y muy deterioradas, pero esto viene de antes. Siempre han estado así. La frecuencia no es tan mala, pero algunos choferes no siempre paran”, señala Gloria Salas, pasajera del servicio 201.

Matilde Díaz, que viaja en la 205, no cree que los problemas financieros de las empresas se relacionen con el funcionamiento de los recorridos.

“Desde que partió el Transantiago ha sido igual. Las micros pasan llenas y no paran donde deben”, indica.

Por otra parte, si bien los buses de los servicios 100 se ven mejor mantenidos, comprobamos que los usuarios deben soportar largas esperas en los paraderos. El tiempo promedio es de veinte minutos, con esperas de entre quince y 35 minutos dependiendo del horario y el recorrido.

“Creo que la crisis afecta, porque de marzo para adelante se han demorado más en pasar, pero es un problema que viene de siempre. A veces pasan hasta cinco micros iguales al mismo tiempo y después no pasan en tres cuartos de hora”, dice Rosa Ramírez, usuaria frecuente de los servicios 102, 107 y 108.

Choferes

Mientras la mayoría de los usuarios no está conforme con los servicios desde el inicio del Transantiago, los choferes de ambas operadoras culpan a la evasión de los problemas financieros y les dan un voto de confianza a las empresas.

“Nosotros en particular hasta ahora no hemos tenido problemas, porque la empresa se ha preocupado de nosotros antes que de los proveedores. El problema aquí es la gente que no paga”, precisa un chofer del recorrido 226 que pidió no ser identificado.

Opinión que comparte Jeannette Moscoso, chofer de Alsacia. “La situación siempre ha sido igual. No creo que esté funcionando mal. Trabajé antes en otra empresa y ahora estoy contenta acá”, subraya.