Yihadistas se atribuyen masacre en club gay de EE.UU.

Claudia Maldonado

Lunes 13 de junio de 2016

El grupo terrorista Estado Islámico dijo que el atacante, Omar Mateen, era uno de sus combatientes.  

El peor tiroteo en la historia de Estados Unidos se registró la madrugada de ayer en Orlando Florida. Murieron 50 personas y 53 resultaron heridas a causa del ataque perpetrado por un solo hombre, Omar Mateen, quien ingresó con un fusil de asalto y una pistola al club nocturno Pulso, un local emblemático de la comunidad homosexual, donde se celebraba una noche latina.

Aunque se desconocen con precisión los motivos del atacante, hay varias hipótesis, que incluyen homofobia, xenofobia y terrorismo islámico. Esta última posibilidad tiene sustento en el hecho de que la familia de Mateen es originaria de Afganistán (país de mayoría musulmana).

Además, el grupo extremista Estado Islámico se adjudicó la autoría de la masacre: “El ataque armado perpetrado contra un club nocturno de homosexuales en la ciudad de Orlando en el estado estadounidense de Florida (…) fue perpetrado por un combatiente del Estado Islámico”, señaló la agencia de noticias Amaq, vinculada a los yihadistas.
Hay versiones sin confirmar que señalan que poco antes del ataque, Mateen llamó al 911 y declaró su lealtad a ese grupo radical.

El FBI informó que Mateen fue investigado en dos ocasiones entre 2013 y 2014 por su posible vinculación con grupos terroristas, pero no fue procesado, por falta de pruebas contundentes.

El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se mostró muy conmovido con los hechos y aseguró que “vamos a estar juntos como estadounidenses para proteger a nuestra gente y defender a nuestra nación”.

“Nos afligimos por el brutal asesinato, la horrible masacre de decenas de personas inocentes”, declaró Obama y dijo que el FBI lo está investigando como un acto de terrorismo.

Desde 2001, cuando fue el atentado contra las Torres Gemelas, en Nueva York, que en Estados Unidos no se producía un ataque con tantas víctimas.

Toma de rehenes
Los disparos comenzaron cerca de las dos de la mañana, cuando en el club había unas 320 personas. Tras darse cuenta de lo que ocurría, los asistentes trataron de huir, se tiraron al suelo y algunos se escondieron en el baño. “La situación giró hacia una toma de rehenes”, dijo el jefe de policía de Orlando, John Mina. “Hacia las 0500 horas de la mañana se adoptó la decisión de rescatar a los rehenes que estaban allí”. La policía entró al lugar usando explosivos y rompiendo la pared con un carro blindado. El sospechoso murió en medio de una ráfaga de tiros, según el relato policial.