¿Qué pasa con las parrilladas en días de preemergencia?

Natalia Heusser

Miércoles 22 de junio de 2016

Son fuentes fijas, pero no se les prohíbe el funcionamiento porque cuentan con filtros en sus chimeneas.

En episodios críticos del aire las parrilladas La Uruguaya cuenta con sus propias medidas de mitigación.

“En preemergencia y en emergencia ambiental usamos unas parrillas eléctricas o a gas, que son más pequeñas. La autoridad nos obliga a hacerlo sólo en emergencia, pero en preemergencia también aplicamos la norma por opción propia, para evitar problemas. Si bien el humo disminuye, también lo hace la clientela, porque cambia notablemente el sabor del asado, eso es un hecho. Por eso ahora queremos contratar a alguien que haga un machitún para que llueva”, dice en broma Juan Araya, dueño del lugar.

Araya explica que durante el invierno recibe varias visitas de fiscalizadores, quienes revisan la calidad de los filtros que tienen instalados en los tubos por donde se elimina el humo.

En el Gran Santiago hay cerca de cien parrilladas, según la página de zomato.com. Si bien estos lugares son considerados como fuentes fijas, pueden seguir funcionando durante preemergencia y emergencia ambiental, debido a que se les obliga a tener filtros en las chimeneas.

Así lo explicó Roberto Condori Castro, jefe del Subdepartamento Control Sanitario de Emisiones de la Seremi de Salud Metropolitana.

“Pueden funcionar en caso de que no expulsen humo y partículas, independiente de que haya mala calidad del aire porque los filtros son permanentes. Todas las parrilladas cuentan con filtro, porque si no lo hicieran echarían bastante humo y recibiríamos denuncias”, aclaró Condori.

Ernesto Gramsch, experto en contaminación ambiental de la Universidad de Santiago, esta de acuerdo con la norma. “Los filtros son suficientes siempre que los cambien en el tiempo que corresponde, porque tienen una duración de uno o dos años. Si se mantiene bien el sistema, no deberían haber problemas. Y eso hay que hacerlo con fiscalización y visitas”.

“Prefiero medidas más proactivas que prohibitivas, que las autoridades vayan a conversar con todos los restoranes, uno por uno, y vean cómo está el filtro, cuándo lo cambiaron y ofrecerles soluciones. Ahora si la gente no quiere tomar las soluciones que se cursen las multas”, agrega.

Por otra parte, Álvaro Boehmwald, director de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la Universidad San Sebastián, señaló que debiera haber regulación para las parrillas que están en las calles, “porque no es un buen ejemplo para la comunidad que estén allí contaminando y más encima haya gente comprando. Además, eso debiera ser regulado más por un tema sanitario que de contaminación”.

En cuanto a la contaminación de una parrilla, afirmó que “aproximadamente, un kilo de carbón en la parrilla en una hora, podría ser lo mismo que tener una chimenea prendida durante el mismo tiempo. No hay mucha diferencia”.

Cristóbal Galbán, experto en sustentabilidad y académico del Departamento de Ecología y Biodiversidad de la UNAB, afirmó que un estudio hecho por la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA) arrojó que un asado de dos kilos de carne de vacuno y un kilo de carbón emiten cerca de 19 gramos de material particulado.

“Por lo tanto, se debería invitar a todos los restaurantes a cambiarse a alternativas que generen menos contaminación en sus preparaciones, como el gas”, sostuvo.

Además, dijo no coincidir con el llamado a no hacer realizar asados. “No estoy de acuerdo con las prohibiciones. Pienso que es un tema de educación ambiental. La cultura del asado está muy arraigada culturalmente en Chile y se debería empezar por este tema”, finalizó.

Existen otras alternativas para contaminar menos

Álvaro Boehmwald, de la Universidad San Sebastián, explicó que las parrillas eléctricas y a gas son una buena alternativa para evitar la contaminación, aunque el uso masivo de ellas tiene consecuencias.

“Claramente sirven porque no tienen procesos de combustión, pero en la medida que la comunidad ocupa una mayor cantidad de electricidad, mayor es el aporte en términos de emisión en otros aspectos. La energía se obtiene principalmente a partir de procesos térmicos, como es el caso de termoeléctricas. Así que lo que no contaminamos con carbón, sí contaminamos por otras vías. El gas, en tanto, es menos contaminante y mucho más amigable con el medio ambiente, pero al caer grasa en una parrilla caliente, igualmente se va a liberar algo de emisión. De todas formas, siempre es más amigable que una parrilla a carbón”, dijo.