¿Para quién trabajan los parlamentarios?

María Jaraquemada

Martes 28 de junio de 2016

Estas semanas hemos visto como el Ministerio Público lleva a cabo formalizaciones o investigaciones en contra de tres ex parlamentarios por posible cohecho o negociaciones incompatibles con su cargo. Se investiga si el financiamiento que recibieron de ciertas empresas -en un caso como resultado de asesorías- se trataría más bien de un pago por su influencia en materias de interés de dichas empresas.

Más allá de lo que resulte de las investigaciones, se abre la discusión de si los parlamentarios deben o no tener dedicación exclusiva. Este debate ya se sostuvo recientemente a raíz de un proyecto de ley sobre mayor probidad y transparencia en el Congreso. Finalmente primó el criterio de la exclusividad de la labor parlamentaria, salvo por actividades como la docencia o la producción literaria.

¿Por qué es relevante que nuestros parlamentarios sólo se dediquen a esta labor? Primero, para inhibir potenciales conflictos de interés. Por ejemplo, si presto asesorías a una determinada empresa, ¿no habrá riesgo de que en un momento tienda a favorecerla con legislaciones? Si soy parte de un estudio de abogados, ¿no me inclinaré por intentar nombrar a un ministro de Corte Suprema más cercano a éste? Es posible que no, pero debemos tener normas que inhiban los conflictos. Lo importante es que no tengamos que hacernos la pregunta ¿para quién trabaja?

Por otra parte, la labor parlamentaria demanda. No sólo el asistir al Congreso y las Comisiones, sino también la labor representativa, estar en terreno, con la gente. También las labores propias de cada partido político. Es un trabajo 24/7.Por esto, es necesario que los parlamentarios le dediquen su tiempo íntegramente, considerando además que su remuneración es equivalente a la de un Ministro de Estado que tiene dedicación exclusiva.

Esta y otras reformas que se discuten en el Congreso para transparentar más la labor parlamentaria son muy relevantes para contar con parlamentos abiertos.