Medicina ancestral en La Florida

Cindy Galaz

Lunes 25 de septiembre de 2017

En el Centro de Salud Familiar de la Florida los pacientes esperan su turno para ser atendidos. Es casi mediodía cuando la señora María Gallardo aparece.
A diferencia del resto, cruza la mampara que divide la sala de espera con los box de atención y camina hasta el fondo del pasillo, que da a la parte trasera del centro. Camina hasta llegar a la ruca de la comunidad indígena Kallfulikan.

Al costado de la ruca hay una pequeña cabaña de madera. Allí los pacientes se inscriben y solicitan su hora. La señora María trae consigo la orina que le pidieron para diagnosticar la causa de sus dolencias; en la medicina convencional no ha logrado una respuesta contundente.

“El machi ve a través de la orina y así diagnostica el problema del paciente. También se apoya en datos de su historia personal antes de darle algún tratamiento con infusiones herbales que son preparadas aquí mismo y con las indicaciones correspondientes”, explica Samuel Melinao, lonko de la comunidad Kallfulikan y coordinador del programa de salud de pueblos originarios en La Florida.

“El machi receta infusiones herbales que son preparadas aquí mismo”.
Samuel Melinao, coordinador.

Mientras la señora María es atendida por el machi, el encargado comenta más de este proyecto que lleva unos 17 años en la comuna. “Somos la única comunidad indígena que está amparada por ley y funcionamos como un centro más, es decir, estamos en red con los otros centros médicos del sector. En un momento estaba disponible una ruca en La Pintana auspiciada por la Embajada de Canadá y el Ministerio de Salud pero, cuando finalizó el proyecto, este último no quiso seguir inyectando recursos. Pese a todo, el municipio de allá ha continuado con la medicina mapuche pero no amparada jurídicamente”.

La atención en la ruca de La Florida es miércoles y jueves. Hoy se atienden más de 130 personas, principalmente mujeres y adultos mayores. El único requisito es portar el carnet de identidad y estar inscrito en cualquier consultorio o centro asistencial. Es gratis.

Según los registros del centro, el 85% de los que se atienden no cuentan con apellido indígena. “No hacemos la diferencia porque no existe un estudio que determine quién es indígena y quién no, y nuestra tradición nos dice que hay que ayudar a todo el que lo necesite”, asegura Melinao.

La señora María vuelve a la sala de la cabaña con un semblante distinto. Según la inspección del machi, tiene artritis.

Trabajo con universidades de tres países

El coordinador de este programa de salud dice que este proyecto es la prueba visible de que la convivencia entre distintas culturas dentro del mismo territorio es posible. “Mostramos que se pueden convivir sin necesidad de mirar, en este caso a los indígenas, como una cultura inferior. Y en eso el gran responsable es el Estado”, asevera.

Junto a la comunidad que lidera, instaurada de forma permanente en La Florida, seguirá trabajando para demostrar que las distintas etnias de nuestro país pueden ser parte de las múltiples opciones a la hora de optar a un tratamiento médico. Eso sí, enfatiza que lo que ellos realizan no debiera catalogarse como medicina alternativa o complementaria si no “otro tipo de medicina”. Para ello están trabajando con tres universidades chilenas, una australiana y otra brasileña, para ver de qué forma se puede insertar la medicina mapuche en la sociedad chilena de forma más permanente.