La espeluznante historia real que inspiró El conjuro 2

Felipe Morales

Martes 14 de junio de 2016

El caso ocurrió entre 1977 y 1979 en el municipio londinense de Enfield. Es considerado uno de los más aterradores del Viejo Continente.

El director James Wan nuevamente apela a los archivos de Ed y Lorraine Warren -la pareja de investigadores paranormales más reconocida de EE.UU.- para tratar de romper la taquilla internacional.

Mientras El conjuro narró los sucesos vividos por la familia Perron de Long Island en 1971, la secuela a estrenarse hoy revive “el caso Enfield”, considerado uno de los más aterradores de Inglaterra pese a las dudas que aún encierra.

La historia real se remonta al 31 de agosto de 1977, cuando las hermanas Janet (11) y Pete Hodgson (10) se disponían a dormir en su casa en Enfield, Inglaterra. Al escuchar ruidos en su habitación, llamaron a su madre, quien no prestó atención a los miedos de sus niñas. Ambas tenían la reputación de ser bromistas, y abandonó la pieza.

Tras esto, un mueble se movió sin razón aparente y todos los cajones se abrieron. Las niñas volvieron a gritarle a su madre, quien regresó con sus dos hijos varones y vio con sus propios ojos el hecho. La mujer llamó a la policía, quienes buscaron por toda la casa la posible presencia de ladrones, pero no encontraron nada. En el reporte oficial, sin embargo, se destaca que uno de los oficiales vio una silla que se movía sin que nadie la empujara.

“Estoy agradecido de vivir atareado, porque si me diera cuenta de que algo tenebroso irrumpe de pronto, creo que no me atrevería a hacer este tipo de películas. ¡Soy muy gallina!”

Una vez que los oficiales se retiraron del lugar, volvió la acción. Los platos volaron, los golpes en la pared se intensificaron y, dos días después, un fotógrafo que registraba los hechos fue golpeado por una pieza de Lego caliente que le dejó una marca por varios días.

Durante 18 meses la familia vivió atormentada por voces, golpes en las paredes, habitaciones en los que se escuchaban ladridos de perros, ropa que se movía espontáneamente, objetos lanzados en cualquier dirección y levitaciones violentas de las niñas.

Material verídico
Para la realización del filme, Wan y su equipo viajaron a Inglaterra para tomar contacto con las verdaderas protagonistas, hoy con más de 50 años. Las hermanas Janet y Margaret Hodgson (en los extremos de la foto principal) proporcionaron material original en el que el cineasta pudo ver las supuestas levitaciones y ocupaciones que el ente provocó en una de ellas, además de fotografías. Lorraine Warren, en tanto, le entregó a Wan una de las cintas con la voz del fantasma.

Los verdaderos Warren

  • Ed Warren fue un demonólogo, autor y escritor. Su mujer, Lorraine Warren es una clarividente profesional y médium que trabajaba junto a su marido. Los Warren fundaron en 1952 la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra y abrieron el Museo del Ocultismo. Son autores de numerosos libros y revistas especializados en lo paranormal, donde aseguran haber investigado más de cinco mil casos.
  • Ed falleció el 23 de agosto de 2006. Mientras que Lorraine trabaja junto al director James Wan en la documentación de sus películas.

Las dudas que envolvieron al caso

  • Maurice Gross, investigador paranormal, fue una de las personas más involucradas en la historia de los Hodgson. En una ocasión Gross escuchó que Janet gritaba que “tenían prisionero” su pie. Al entrar al cuarto la encontraron con la pierna en una extraña posición y al intentar moverla les resultó imposible. Por el contrario, la psicóloga Anita Gregory estaba convencida de que todo se trataba de una farsa. En sus visitas, las niñas le decían que quienes las poseía se negaba a cometer sus actos violentos cuando alguien ajeno entraba a su habitación. Tiempo después descubrió que una de las hermanas podía fingir una voz gruesa sin lastimar su garganta.
  • En la actualidad Janet acepta haber fingido por “la presión de los medios de comunicación que siempre buscaban algo nuevo”, aunque asegura que si llegaron a fingir algo fue cerca del 2 por ciento de todo lo que sucedió en la casa. El final de los eventos fue tan abrupto como el inicio. Janet cree que gracias a que ellas dominaron el miedo y el pánico, la entidad perdió fuerza.