Balance de La Roja en Copa América Centenario

Julio Salviat

Domingo 26 de junio de 2016

A pocas horas de la final, va un análisis individual de los jugadores de La Roja, sin considerar a los que jugaron menos de 180 minutos.

Claudio Bravo era el peor arquero del campeonato hasta el partido con México, con cuatro goles cargables a su cuenta. Pero en los dos siguientes se rehabilitó: impecable ante los mexicanos y soberbio frente a los colombianos.

Esa irregularidad se manifestó también en Eduardo Vargas>,ángel enfrentando a Panamá y México, y demonio frente a Argentina, Bolivia y Colombia; en Charles Aránguiz, que mejoró partido a partido, y en Marcelo Díaz y Jean Beausejour,que tuvieron pasajes brillantes y otros opacos.

Quedaron en deuda Mauricio Isla y Fabián Orellana. La dupla dio paso a las revelaciones: José Pedro Fuenzalida y Edson Puch. Los dos jugadores más resistidos de la nómina de Pizzi se integraron inesperadamente al selecto racimo de los destacados.

De suficiente para arriba fue el desempeño de Gonzalo Jara, otro que superó abiertamente el nivel que ostentaba antes del torneo. Fue muy eficiente para marcar al atacante más peligroso de los equipos rivales. En la misma categoría estuvo Francisco Silva: bien en el quite, acertado en las coberturas a los laterales, aceptable habilitador.

Mejor todavía -casi impecable- fue el trabajo de Gary Medel. Certero en los cruces, vivo en las disputas aéreas, impasable en la confrontación individual, empujador desde las líneas traseras, motivador con sus gritos y sus ademanes.

También sacó muy buena nota Alexis Sánchez, que sólo tuvo un partido mediocre: con Bolivia. Así y todo, en ese partido exigió tres intervenciones muy buenas del arquero Carlos Lampe, gestó cuatro situaciones de gol y provocó el penal que derivó en triunfo.

El mejor fue Arturo Vidal, que confirmó ser el mejor volante central del mundo. Pocos corrieron tanto, quitaron tantos balones, invadieron con tanta propiedad campo ajeno y llegaron con tanto oportunismo al terreno del gol.