La Tegualda: Hamburguesas mutantes

Sebastián Alburquerque

Miércoles 11 de abril de 2018

La Tegualda, en barrio Italia, es un lugar donde por poca plata se puede disfrutar de una de las mejores hamburguesas de la ciudad.

Dicen los entendidos del negocio gastronómico que un restaurante queda en la memoria si el comensal, al pagar la cuenta, cree que ha comido más de lo que pagó. Así, el cliente se va contento por haber cancelado menos de lo que tenía planeado por una buena comida. Y en La Tegualda uno llega a pensar que se equivocaron al traer la boleta.

Vamos por parte. El restaurante queda en los límites del barrio Italia, en la muy residencial calle Tegualda. Compuesto casi exclusivamente de casas, la calle es de esas que parecen que quedan cada vez menos en Santiago, con jardines amplios. Y La Tegualda, emplazada en lo que fue una casa de techos altos y piso de madera, complementa ese look de antaño con loza antigua y mesas que son máquinas de coser accionadas con pedal mecánico. Definición de vintage.

La carta, por otro lado, es simple. Sánguches en variedad de panes y variedad de carnes. Puede ser hamburguesa de carne, de soya, filete de pollo o mechada.

Se probó la Inara ($4.350) en hamburguesa, con papas hilo, cheddar, cebolla y lechuga, y la Tegualda ($5.350, la más cara de la carta), también en hamburguesa, con queso azul, mantecoso y cheddar, tocino, pepinillos, tomate y lechuga. La hamburguesa en sí era gigante y sabrosa. Nada que envidiarle a otras de locales con precios más altos y mejor prensa. De-li-ciosa. Una de las mejores de la ciudad.

Punto aparte merece la “mayo” casera, que era realmente hecha en casa y no industrial, de esas que hacen pasar por artesanal sólo por ser blanca (es sabido dónde venden los galones de esa mayo, no intenten engañarnos). La de La Tegualda era suave y con un toque de ajo. Las papas fritas, con cáscaras y aliños, son un acierto.

La Tegualda
Tegualda 1462, Providencia

Un detalle, eso sí: la lechuga, puesta debajo de la carne, se cocina con el calor y queda lánguida y poco apetecible. Es prácticamente una ley poner esos ingredientes sobre la carne.