El Cruz Azul de Haití echó raíces en Chile

Cristian González Farfán

Lunes 13 de junio de 2016

Inspirado en el Cruz Azul de México, el equipo entrena en Estación Central y juega en ligas comunales de Santiago. Hace poco, el nexo con su par “cementero” se hizo más robusto: un grupo de hinchas de la Máquina les envió por correo una donación de camisetas.

El haitiano Valentin Asse se inspiró en el Cruz Azul de México para crear un club con el mismo nombre en su estadía en República Dominicana. Hasta ahí, por cosmopolita, este relato no se queda atrás.

Pero a esta historia, hija directa de la globalización, le faltaba la patita chilena. No en vano, Estación Central adoptó el proyecto Cruz Azul de Haití: en esa comuna reside buena parte de la comunidad migrante de ese país, que hoy conforma el grueso del equipo.

“Yo trabajaba como oficial de la comisión de emergencia en Santo Domingo y llegué a Chile porque es un país que da oportunidades a todos los extranjeros en el fútbol. Traje algunos de Dominicana, pero la otra mitad son haitianos que viven en Chile, más un colombiano y un peruano”, explica Asse, profesor de artes marciales.

A dos años de su aterrizaje en Chile, el Cruz Azul de Haití ha participado en torneos comunales amateur, siempre con las ganas de aspirar a algo más. “Queremos llegar a Tercera División de Chile, tenemos jugadores de Primera División en Haití y República Dominicana, aunque nos faltan los recursos”, dice Asse, consciente de que proviene, como sus compatriotas, de una nación muy golpeada por la crisis política, la extrema pobreza y los desastres naturales. “Cuando los haitianos hablan de fútbol, se olvidan del hambre”, murmura el fundador del Cruz Azul del hemisferio sur.

CHOQUE CULTURAL

Son pasadas las 22 horas y el El Cruz Azul de Haití Cruz Azul haitiano juega las semifinales de la liga comunal Los Nogales en el estadio homónimo. Los jugadores se gritan en creole, por lo que el joven DT del equipo, el chileno Roberto Oreste, tiene que apelar a las señas para dar instrucciones.

“Los que hablan español me ayudan a traducir”, explica Oreste, quien administra un grupo de WhatsApp con una aplicación especial en modo pizarra, en la que “puedo mover a los jugadores y nos entendemos mejor”, agrega.

Uno de los que habla español esel delantero David Prophete, quien llegó hace cuatro meses a Santiago, pero quiere quedarse más tiempo. “Me gusta la forma de vivir del pueblo chileno. Yo siempre aconsejo a los haitianos que se porten bien, porque cada país tiene una cultura diferente”.

¿Qué te llamó la atención de la cultura chilena?

Allá en Haití, tú no besas a la polola en la calle. Acá no hay diferencia. En Haití, en la habitación haces de todo, pero en la calle, no.

Prophete califica a Alexis Sánchez como su “jugador favorito”. Antes de volver a su tierra, quiere un autógrafo del Niño Maravilla, porque “me gustaba mucho en el Barcelona”, tanto como Claudio Bravo. “Me puse muy contento cuando Chile ganó la Copa Amé- rica”, añade, mientras que Kalerb Lafortune ha visto sólo por televisión a Gary Medel y Arturo Vidal, y sueña con que Jean Beausejour, por sus raíces mapuche-haitianas, se dé una vuelta por Los Nogales para conocer al emergente club.

DESDE MÉXICO

Tras avanzar a la final de la liga, el equipo recibió una donación que esperaba con ansias: un cargamento de 35 camisetas originales del Cruz Azul mexicano.

“Un hincha del Cruz Azul mexicano, Armando Vanegas, supo del proyecto y nos contactó. Logró que 35 hinchas financiaran 35 camisetas por medio del hashtag #Los35Azules”, recuerda el DT Roberto Oreste, también administrador de la cuenta de Twitter del club, cuyos seguidores han subido como la espuma.

Los shorts y medias, en tanto, llegaron gracias a la gestión del conocido jugador de la Máquina Cementera, Marc Crosas. Por suerte, en la final ante Juventud Quinta Normal no usaron las camisetas enviadas desde México. Si no, se estaría hablando de una “cruzazuleada”. ¿Por qué?

El cuadro haitiano perdió por 2-0, pero Oreste desmintió en Twitter la “cruzazuleada”, un término peyorativo que alude a las numerosas finales perdidas por el Cruz Azul mexicano. “Nos dicen que ‘la cruzazulearon’. Si eso es poner todas las ganas, luchar hasta el final y jugar con el corazón, sí lo hicimos”, escribió, ganándose la aprobación de los hinchas cementeros del otro lado del mundo.