El cazador de Freud

Arturo Figueroa Bustos

Lunes 13 de junio de 2016

Mariano Ruperthuz es doctor en sicología y docente universitario. Su admiración por el padre del sicoanálisis es tal que dedicó seis años a rastrear sus huellas en la sociedad chilena de esa época, las que, a su juicio, aún pueden verse.

Hasta en el hitazo de Disney y Pixar Intensa-mente está Él. Así lo cree el sicólogo y profesor universitario Mariano Ruperthuz, fanático de la película animada y sobre todo de Él, de Sigmund Freud, padre del sicoanálisis y figura clave del siglo XX.

Mariano salió a la caza de las huellas de Él en la sociedad local. Dedicó seis años de su vida a eso y hoy, aquello, se convirtió en Freud y los chilenos, el libro que acaba de publicar (freudyloschilenos.cl). ¿Qué encontró? La historia del médico Germán Greve (que conoció a Freud en Europa y fue pionero en traer a Chile su teoría sicoanalítica) y la de otros personajes que abrieron camino a esas ideas en el primer tercio del siglo XX. Entre ellos, Pablo Neruda, que hizo campaña para ofrecerle asilo político tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y San Alberto Hurtado, que estudió sicología y manifestó ciertos reparos al rol preponderante que Él le daba a la sexualidad.

¿Por qué a nadie se le había ocurrido hacer este libro antes?
-Es curioso. Con toda la penetración del sicoanálisis, nadie se había hecho la pregunta de cómo había permeado en Chile. Había artículos chicos sobre la historia de la sicología aquí, de las universidades, los institutos sicoanalíticos y los pacientes, pero no de los hitos culturales. Entonces, la propuesta mía fue ver cómo estas ideas permearon nuestra sociedad. Me doctoré y esta fue mi tesis.

¿Los datos estaban ahí y nadie los había ido a buscar o fue un proceso más engorroso?
-Fueron seis años de investigaciones con un par de ayudantes que eran sicólogos más jóvenes, años de vivir en la Biblioteca Nacional revisando actas científicas, libros, revistas de varieté. Sabía algunas cosas, como la existencia de Germán Greve, pero no que aquel señor estuvo físicamente con Freud. Así empezó el rastreo. Y el día que encontré una carta de Freud que estuvo 77 años archivada en la Biblioteca Nacional, sin que nadie la valorizara, ahí dije, esto es increíble y creo entender qué sintió el tipo que encontró la tumba de Tutankamón.

“El día que encontré una carta de Freud que estuvo 77 años archivada en la Biblioteca Nacional, ahí dije, creo entender qué sintió el tipo que encontró la tumba de Tutankamón”

En simple, ¿por qué Freud es tan relevante?
-Porque sus ideas no son sólo patrimonio de la sicología, la siquiatría o el sicoanálisis, sino que de toda la civilización. Redefinió los pensamientos de las personas sobre sí mismos, ofreció una manera de empezar a pensarnos y eso fue muy innovador. La fama le llegó a los 50 años, con hits literarios como La interpretación de los sueños, Sicopatología de la vida cotidiana y El chiste. Esos tres temas son universales: toda la gente sueña, se equivoca y ríe.

¿Hasta dónde llegó esa oferta de asilo a Freud en Chile que menciona el libro?
-Él tenía referencias de Chile, pero no pude pesquisar el destino de esa oferta. Los libros que se han dedicado a su escape de Viena no lo consignan. El episodio es fascinante, o sea, qué habría significado el tener viviendo a Freud acá. Además, nos muestra el compromiso de los intelectuales chilenos con el mundo, sobre todo de Neruda.

¿Los chilenos quieren conocerse? Al menos recurren a los libros de autoayuda.
-No sé, me parece que la gente vive en el consumo, el exitismo y el olvido. La salud mental requiere tiempo y está en decadencia, no hay presupuestos para ella en el país y por eso la autoayuda aparece como una alternativa.

¿Hay algo de freudiano en los libros de autoayuda, aunque sea leve?
-O sea, hay una inspiración. De todos modos, el conócete a ti mismo puede venir de Sócrates para adelante, pero hacerse autosicoanálisis, Freud nunca creyó en eso. Antes circulaban textos del tipo Freud para todos, pero al mismo tiempo se cuestionaba si estaba bien que la gente conociera sus ideas de ese modo. Otros decían que tenían que estar circunscritas a los profesionales, que esos textos podían excitar a la gente o que incluso que se les estaba dando una excusa para ser irresponsables, porque iban a decir que el inconsciente los obligaba a hacer cosas. Hubo mucho rechazo a la hipótesis freudiana de que todos tenemos un inconsciente.

De todos modos esas ideas se instalaron.
-Había atmósferas en el país que permitieron que estas teorías tuvieran un auge: las enfermedades de transmisión sexual, el cero control de la natalidad y los embarazos no deseados. Se quería y se creía que Chile podía superar eso temas y Freud creó una herramienta para mejorar al hombre. Los gobiernos radicales se hicieron eco de aquello.

¿La base era promover el autocontrol?
-Era más bien alejarse del determinismo, de la idea de que tú venías con unos genes que te obligaban a ser loco o criminal toda tu vida. Freud habla de que no es así, de que las personalidades se forman y de que la crianza determina la adultez. Toda la idea del trauma infantil es un clásico término freudiano.

Sobre el inconsciente, hoy se usa el término para decir cosas como no sé por qué me comporto así o cuando me emborracho soy otro.
-La hipótesis del inconsciente de Freud se sostiene en que tu vida consciente, tu personaje de todos los días, ese que eliges mostrar en Facebook, sólo existe en la medida de que reprimes cosas. Tu sexualidad, tus deseos más primarios.

¿Reprimirse es bueno?
-Freud lo entiende como el mecanismo principal para que funcione la mente. Uno podría cumplir todos sus deseos y ser sumamente infeliz. ¿Represión total?, no, porque no podrías gozar de nada. Hay que amar y trabajar. Trabajar en cuanto a la realización del sí mismo, no en el sentido capitalista. Por eso era tan compatible con el relato de los gobiernos radicales, que creían firmemente en la educación y el trabajo como fuente de satisfacciones.

¿Qué opinaría de los diccionarios de sueños?
-Que cada soñante usa sus propias imágenes. El diccionario de sueños estándar para todos no es aplicable. Sin embargo hay conflictos que son universales que parten con la madre, con el abandono. Pero eso de soñé con una novia y alguien se va a morir, esas son cosas populares no más.

¿Qué problema sicoanalítico tiene Chile?
-Vivimos con las ganas de ser grandes, tenemos nuestro propio gran complejo de inferioridad. Somos campeones de América y nos volvemos locos.

Foto: Gabriel Gatica