Francisco Figueroa, vicepresidente de la FECH, que esta semana cobró notoriedad por encarar a Sergio Bitar y Ena von Baer explicó a La Hora sus razones.
26 de agosto 2011
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Graves disturbios cerraron el paroPor Carlos Fuentealba V.
Con 24 años y sólo su tesis pendiente para titularse de periodista, el vicepresidente de la FECH, Francisco Figueroa, ha cobrado notoriedad pública por su discurso crítico que, por un lado, ya ha sacado varias ronchas en la institucionalidad política y, por otro, le ha valido reconocimiento dentro del movimiento social.
En sus meses más agitados desde que es dirigente, Figueroa ha viajado junto a la Confech de norte a sur discutiendo las necesidades educacionales a nivel local y nacional. En el Congreso fue uno de los más frontales con los parlamentarios y en sus debates televisivos ha hecho ver bastante mal a sus interlocutores. En el último, sin ir más lejos, Sergio Bitar se indignó y terminó sacándole en cara que él había estado preso, exiliado y había luchado contra la dictadura. "No va a venir un niñito como tú a descalificarme", le dijo en CNN el ministro que instauró el Crédito con Aval del Estado. Este es el discurso de Figueroa, a quien ayer acompañamos en la marcha desde Cal y Canto a República.
-Diversos actores han planteado la necesidad de un plebiscito, sin embargo, la Confech aún no se pronuncia.
-Es que no está zanjado formalmente, pero son muchas las federaciones que creen que es necesario que la gente decida en torno a todas aquellas materias que la institucionalidad, los poderes Ejecutivo y Legislativo, ya demostraron que son incapaces de abordar de forma representativa de la ciudadanía.
-Sin embargo, también hay oposición a esta idea en el movimiento. Muchos creen que podría ser una salida facilista, que el padrón no incluye a gran parte del país o que se podría prestar para fraudes.
-Es que no queremos cualquier plebiscito y tampoco lo vemos como la solución al problema, sino como una herramienta que se debe incorporar. Por eso mismo hemos propuesto una reforma para la inscripción automática y para que puedan votar los mayores de 14 años, como en otros países. Me parece que si tienen deberes y la ley los reconoce como sujetos imputables de delito, con discernimiento, entonces también debe otorgarles derecho a voto. Es importante también que el plebiscito sea por iniciativa popular, no convocado por la clase política, que sea vinculante y financiado por el Estado. La población tiene que sentir la consulta como propia.
-¿Trabajan en una propuesta para la educación gratuita?
-Sí, esperamos tenerla lista este fin de semana. Trabajamos con el apoyo de muchos intelectuales de universidades y centros de investigación, sobre todo del Cenda y Opech, un documento que da cuenta de que financiar la educación desde el Estado es el camino para combatir la desigualdad en nuestro país y que no sólo es posible, sino que también es necesario.
-En su debate en CNN el economista Joseph Ramos insistió en que no le parecía justo que quienes no ingresaban a la educación superior la financiaran.
-La educación no es un bien individual, sino social. De ella se benefician también los que no la reciben directamente. Los médicos curan a la sociedad, los ingenieros construyen puentes para la sociedad, los profesores educan a la sociedad. Para que eso sea así se requiere de profesionales que se hayan formado con una visión social mucho más amplia que la lógica del retorno individual. Ahora bien, si la estructura de impuestos hace más daño a los pobres, es un problema que hay que resolver, por eso es tan necesaria la reforma tributaria: para que los ricos dejen de aportar, proporcionalmente, menos que ellos. Si damos ese paso, la educación gratuita no significa poner encima el pie a los que tienen menos.
-Terminar con el lucro significa terminar con los sostenedores. Contra esa idea, la senadora Von Baer argumentó que los más pobres deben tener derecho a elegir entre educación pública o particular-subvencionada.
-Ese es un argumento ideológico. La única libertad que tienen los pobres en nuestro país es elegir entre un colegio malo y otro peor. No es igual a la libertad que tiene la senadora designada Von Baer. Ella puede elegir en toda la gama y, por supuesto, va a elegir el mejor. Queremos que todos tengan la posibilidad de acceder a la misma calidad de educación, hoy lo que tenemos es un modelo de castas en que se agrupan a los muchachos según su situación socioeconómica. En este país las élites han tenido, históricamente, un temor a que sus hijos se mezclen con la mayoría de la sociedad, como si fueran más puros o algo así. Eso es lo que resguarda con tanto celo la nueva derecha, que se quiere moderna y renovada, pero que encarna los mismos intereses conservadores y autoritarios de siempre.
-El ex ministro Bitar se crispó mucho con usted ¿por qué?
-El enojo de Bitar responde a la incapacidad de la Concertación de hacer una autocrítica sincera y profunda. Hemos visto mucho oportunismo y populismo en ellos, la verdad es que nadie les cree. Por otro lado, les da susto que los movimientos sociales quieran hacer política sin su representación porque se vuelven innecesarios. Arturo Martínez también ha intentado colocarse a la cabeza, pero no lo ha logrado.
-El Gobierno ha dicho que este paro no tiene que ver con la educación ¿qué opina?
-Esta sí es una movilización por la educación y por los derechos de los trabajadores. Juntos hemos comprendido que la principal piedra de tope para nuestras aspiraciones es esta democracia excluyente y antipopular. No podemos delegar nuestros problemas a los mismos de siempre. Esta movilización muestra que los intentos oportunistas que quieren utilizarnos para recomponer la Concertación fracasaron.
-¿No los ve como opción para el 2014?
-No y me parece muy feo lo que hace Michelle Bachelet, a quien están conservando como carta presidencial en momentos que arriesga su capital político. Ella está muy cooptada por los poderes empresariales de este país y su silencio lo demuestra. En este momento no puede dejar de pronunciarse escondida en Groenlandia, en la ONU o tomando clases de danza afro, no lo sé. Alguien que quiere ser líder en este país debiera dar a conocer, al menos, su opinión.
-¿Y este movimiento se proyecta como opción de Gobierno?
-Ojalá, nosotros estamos preocupados de construir la organización que pueda sustentar una candidatura para llamar a una asamblea constituyente. Sabemos que estamos muy lejos, pero al alero de esta movilización se están organizando las fuerzas del futuro.
-Fuera del sector público, los trabajadores en su mayoría no pararon ¿qué opina?
-No pararon no porque no adhieran, sino porque no pueden. En el sector privado protestar es sinónimo de perder el trabajo y acá más que echarle la culpa a las organizaciones sindicales, creo que hay que tomar conciencia de que llevamos décadas en que el empresariado se ha impuesto sobre el derecho laboral. Si hay bajos niveles de sindicalización es porque se ha incubado la desintegración social y eso también es culpa de la Concertación.