En agosto llega la precuela de El planeta de los simios. La cinta explica la manera en que los monos dominaron el mundo. Y en ella no se usaron actores maquillados, sino efectos especiales.
13 de junio 2011
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En los años setenta una saga fantástica atemorizaba al mundo con la posibilidad de que los animales, en este caso los simios, se apoderaran de los hombres. 43 años después, la trama vuelve a inspirar a Hollywood y revive la lucha entre humanos y primates.
El 5 de agosto se estrena en Estados Unidos, y un mes después en nuestro país, la precuela de El planeta de los simios (aún no se sabe si será traducida como El origen o La Rebelión), que busca explicar la manera en que los monos tomaron el control de la Tierra.
Esta vez el argumento se situará en San Francisco, en la época actual, donde un científico interpretado por James Franco (127 horas, Spiderman) realiza experimentos genéticos con primates para curar el Alzhaimer que padece su padre.
Las cosas se torcerán cuando el hombre rescate a uno de los simios para protegerlo de los demás. El mono en cuestión, César, evolucionará de una forma absolutamente desproporcionada, situación que finalmente llevará a un mundo donde los primates están en la cima del ecosistema y los hombres son usados como animales de carga.
El filme, dirigido por Rupert Wyatt (The Escapist) y escrito por Amanda Silver y Rick Jaffa (The Relic), no empleará maquillaje alguno para los simios. En su lugar, se utilizará la técnica de captura de movimiento desarrollada por James Cameron en Avatar, para hacer primates realistas que interactúen con los actores humanos.
La cinta es considerada un remake de La conquista del Planeta de los Simios (1972), la cuarta parte de la saga que llegó a tener cinco películas e inspiró dos series de televisión. Tim Burton intentó revivir la franquicia el 2001 pero tuvo una mala respuesta de la crítica y el público.