El libro salió a la venta ayer y ya ha sacado ronchas. En él se lee, por ejemplo, que el ex premier no soporta a su sucesor, Gordon Brown.
02 de septiembre 2010
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No llevaba ni un día en las vitrinas de las liberías inglesas y las memorias del ex primer ministro británico, Tony Blair, ya sacaron las primeras ronchas entre la elite británica. En una primera lectura, el ex premier aseguró que no soportaba a Gordon Brown y que seguía sin arrepentirse de la intervención en Irak.
En las 718 páginas el que fuera jefe del gobierno britanico relata sin mayores novedades los acontecimientos más importantes de sus diez años en el gobierno, como el proceso de paz en Irlanda del Norte, la muerte de Diana de Gales (1997) y los ataques del 11 de septiembre de 2001 en EE.UU.
Pero lo más interesante que sale de este libro es su ya conocida mala relación con Brown, quien fue su ministro de Economía y le sucedió al frente del gobierno en junio de 2007.
En ese sentido el antiguo líder laborista califica a Brown de hombre "exasperante", pero un ministro de Economía "capaz y brillante" que le sometía a unas presiones "implacables".
Tambien consideraba a Brown un "tipo raro", con "inteligencia emocional cero", y estaba seguro de que nunca iba a funcionar como primer ministro, si bien sabía que no podía impedir su llegada al gobierno por el poder que tenía entre las bases de partido y los medios de comunicación. "Hacia el final, francamente, resultó muy difícil, casi imposible trabajar con él", explica Blair,
Refiriendose a la guerra de Irak, Blair dice que no lamenta la decisión de invadir el país árabe. Según él, Saddam Hussein tenía la intención de producir esas armas y sólo puso "en suspenso" el programa para conseguir que se pusiera fin a las sanciones de la ONU. "Asumo mi responsabilidad, pero no lamento mi decisión", explica el ex premier, según el cual Occidente tiene que entender que "era el combate donde había que involucrarse".