La falta de disidentes en la isla disminuiría la presión internacional sobre el regimen comunista.
13 de julio 2010
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Hoy se terminan siete años de prisión para 20 integrantes del llamado "grupo de los 75", los disidentes cubanos que fueron detenidos durante la "Primavera Negra" de 2003 acusados de "apoyar, facilitar, o colaborar con los objetivos del bloqueo y la guerra económica (de Estados Unidos) contra nuestro pueblo".
Así lo confirmó el canciller español, Miguel Ángel Moratinos, quien detalló que los veinte disidentes, muchos de los cuales viajan en compañía de sus familias formando un grupo total de 65 personas, llegarán hoy a Madrid en dos vuelos de Air Europea e Iberia.
Desde su llegada los liberados "contarán con la asistencia del gobierno", aparte de tener "todos sus derechos" en España y en Madrid podrán obtener la residencia "donde consideren oportuno", precisó Moratinos.
Incluso una vez allí podrán decidir si quieren permanecer en este país o trasladarse a otro.
Sin embargo no todos consideran que esta liberación, y la de los 32 restantes que se llevará a cabo de aquí a cuatro meses se trate sólo de un gesto "de humanidad" de parte del régimen castrista.
Muchos postulan que es una forma inteligente de deshacerse de la oposición cubana, grupo que a pesar de estar mermado, tenía su fortaleza en la solidaridad que la comunidad internacional mostraba a su situación y demandas. Con ellos fuera de la isla, la presión para el gobierno de Raúl Castro disminuye notablemente.
De hecho, y tal como lo documenta la BBC, que cita el informe de la Comisión Cubana de Derechos Humanos, el número de disidentes presos en Cuba descendió de 201 a 167 en los primeros seis meses de 2010.