Mientras Human Borders deja bidones con agua para salvar la vida de los inmigrantes, otros los rompen o los vacían.
12 de julio 2010
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El sueño americano es una ilusión que muchos empobrecidos latinoamericanos atesoran por años, imposibilitados porque sus solicitudes de visa fueron rechazadas o simplemente nunca las pidieron.
En este escenario muchos ven como una solución el cruce ilegal a través de la frontera mexicana. Pero a pesar de que han sido documentadas hasta el cansancio las penurias de los valientes que deciden atravesar a pie el desierto de Sonora, nadie puede realmente imaginarlo hasta que se encuentra allí.
Los inmigrantes se enfrentan a una peripecia de terror en la que sortean obstáculos como el calor inclemente, serpientes de cascabel, el constante rondar de la Patrulla Fronteriza estadounidense y por supuesto, la falta de agua. De hecho este último factor es el que ha causado la muerte de unas 1.755 personas en los últimos diez años, según informó El País.
Por ello ONG como Humane Borders -Fronteras humanitarias-, se dedican a mantener oasis en el desierto al dejar detrás de banderines azules bien escondidos bidones de agua, que rellenan periódicamente.
En el éxito de la llegada del agua a los inmigrantes influyen los moradores de la zona, porque tal como existen los rancheros que colaboran y tienen depósitos en su terreno, están quienes le declararon la guerra a los "sin papeles" y roban, tirotean o vacían los bidones y arrancan la bandera.
Pero ¿como los patrulleros de frontera no van a conocer la existencia de estos depósitos? Lo saben, pero en Humane Borders explican que hay un acuerdo tácito con la Patrulla Fronteriza para que no utilicen los pozos como lugares para atrapar los inmigrantes sin documentos.