El técnico de Holanda, Bert van Marwijk, cambió el juego bonito por el pragmatismo.
12 de julio 2010
12/07 | 17.00hrs.
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Un dolor de cabeza llamado Jabulani
el 3 de marzo de 2008 el técnico Bert van Marwijk fue presentado oficialmente como técnico de la selección holandesa, para hacerse cargo de un equipo que venía de caer en cuartos de final del torneo continental y que había transitado por un largo sendero de fracasos durante casi 30 años.
Con su llegada comenzó una reestructuración en el fútbol de la selección. El DT cambió el tradicional fútbol total de Holanda por un juego más práctico que se apoya mucho en sus individualidades, especialmente en las de Wesley Sneijder y Arjen Robben.
Pero lo más meritorio es que supo aguantar la presión del entorno futbolístico de los tulipanes, donde le recriminaron su juego pragmático, pero que supo sacar adelante con buenos resultados.
Es que los números de los naranjas lo avalan, ya que de 28 partidos disputados, entre amistosos y duelos oficiales ganaron 20, empataron seis y perdieron sólo dos: el de ayer y ante Australia el 2008.
Pese a eso, el tropiezo en la final del Mundial de ayer lo más seguro es que sirva como argumento a sus críticos, quienes dejarán de lado el antecedente de que Van Marwijk logró los mismos resultados que la recordada Naranja Mecánica de los '70, que perdió en las finales de los mundiales de 1974 y 1978, pero que hasta el día de hoy es considerada como uno de los mejores equipos del mundo y al parecer el de este año no tiene derecho a entrar en esa categoría.