España se consolidó como la mejor selección del mundo gracias a un largo trabajo que tuvo sus inicios en el Mundial de Alemania 2006.
12 de julio 2010
12/07 | 17.00hrs.
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Un dolor de cabeza llamado Jabulani
Para hablar de los inicios de esta selección española campeona del mundo hay que remontarse al Mundial del 2006, donde la base de este equipo comenzó a conocerse hasta armar el conjunto que ayer se quedó con el título de Sudáfrica. Nombres como Iker Casillas, Carles Puyol, Xabi Alonso, Andrés Iniesta, Xavi, Fernando Torres y David Villa, entre otros, se vienen repitiendo desde esos años como fijos en el campeón.
Si bien del torneo germano se fueron eliminados en octavos de final, tras caer por 3-1 ante la Francia de Zinedine Zidane, este equipo tendría su revancha dos años más tarde en la Eurocopa de Austria y Suiza, donde de la mano del técnico Luis Aragonés consiguieron romper con 44 años de sequía de títulos.
Ese triunfo en la Copa de Europa fue clave para lo que vendría después, ya que la "Furia Roja" se llenó de confianza y emprendió un camino lleno de victorias, con el mérito de que pese a que Aragonés fue reemplazado por Vicente del Bosque, el equipo no cambió, lo que demostró que como conjunto estaban bien afiatados.
Tras el certamen continental vino la eliminatoria para Sudáfrica 2010, donde reafirmaron su poderío al quedarse con el Grupo 5 con un ciento por ciento de rendimiento, gracias a que ganó sus diez partidos con 28 goles a favor y sólo cinco en contra.
Y antes de Sudáfrica tuvo su oportunidad de demostrar su potencial en la Copa Confederaciones, disputada un año antes del Mundial, donde cayó sorpresivamente ante Estados Unidos en semifinales y al final sólo pudo quedarse con un tercer puesto que no daba cuenta de su verdadero nivel.
Con ese impresionante cartel llegaron a suelo sudafricano, donde compartieron el Grupo H con Suiza, Honduras y Chile, rivales que en el papel parecían fáciles para los dirigidos de Del Bosque.
Pero la realidad fue distinta, ya que tuvieron un comienzo dubitativo al caer por la cuenta mínima ante Suiza desperdiciando una gran cantidad de goles. Tropiezo que resultó ser un balde de agua fría para los fanáticos españoles y que los obligó a buscar el paso a octavos ante la Selección chilena.
Pero la verdad es que España se repuso bien y fue de menos a más en el torneo. El punto más alto de su buen juego se pudo ver en la semifinal ante Alemania, rival al que hicieron ver como un cuadro amateur con la constante rotación del balón. Al final, es un justo campeón.
LAS CLAVES
-La principal característica del campeón del mundo es su paciencia a la hora de atacar. Eso se expresa en la gran cantidad de toques que pueden realizar antes de rematar al arco rival. Es un equipo que no se desespera por anotar y cuenta con los jugadores ideales para hacerlo: Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Xabi Alonso.
-España supo mantener un proceso que viene desde el Mundial de Alemania, donde pese a no cumplir con las expectativas, la base no se desarmó. Fue así como ganaron la Eurocopa y en Sudáfrica vivieron su consagración máxima con un título que cierra una etapa que contó con dos técnicos, pero los mismos jugadores.
-Los españoles cuentan con un equipo cuyos jugadores prácticamente juegan en la Liga local. Sólo tres lo hacen fuera de España. Como si fuera poco, la base juega en el Barcelona, lo que permitió que tengan un mayor conocimiento entre ellos. Algo que para cualquier selección es una ventaja.
LA FIGURA: DAVID VILLA
Pese a que no brilló ayer en la final, "El Guaje" pudo repetir en este Mundial lo que hizo en la Eurocopa 2008: ser el goleador del equipo. Con sus cinco anotaciones brilló en un equipo que se generó varias oportunidades pero que careció del finiquito necesario.
El nuevo jugador del Barcelona supo aparecer siempre en los momentos justos, como contra Chile, cuando aprovechó un error de Claudio Bravo en la salida para definir de distancia con un impecable remate.
Además fue el complemento ideal para Xavi e Iniesta, los motores del campeón, ya que siempre estuvo dispuesto a terminar las jugadas que hilvanaban los talentosos volantes.